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LUGARES

/Julio 2019

CASA etc >> El Mercurio de Valparaíso

Breslavia, en Polonia

Una ciudad de cuento

La historia ha forjado el carácter dinámico de esta urbe que hoy fascina a todo aquel que la visita y recorre. Devastada durante la Segunda Guerra Mundial, luego de la Caída del Muro -en 1989- ha sido cuidadosa y completamente restaurada para recuperar su cultura y arquitectura original.

Texto y Fotos: Marisol Ortiz Elfeldt
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Wroclaw en polaco, Breslau en alemán y Breslavia en español es seguramente una de las ciudades más desconocidas de Polonia. Antes de la Segunda Guerra Mundial era la pujante capital de la provincia alemana de la Baja Silesia Prusiana. Fue la última ciudad en ser destruida por el Ejército Rojo en su marcha hacia Berlín, tras la fuerte resistencia alemana.

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La historia de Breslavia ha dado lugar a su gran cultura y su hermosa arquitectura. La ciudad ha estado en manos checas, polacas, húngaras, austríacas y alemanas. Sus edificios muestran todas estas influencias culturales y etapas de su historia. Recorrer sus calles es recorrer una parte importante de los acontecimientos que ha vivido la localidad.

Bañada por el río Oder, se asienta sobre 12 islas. Más de un centenar de puentes son los encargados de unir la urbe de norte a sur y de este a oeste. Los hay de todos los tamaños, formas y colores, que aportan un aire romántico y pintoresco a Breslavia, que así ha sido llamada la ‘Venecia de Polonia’.

El corazón de la ciudad es la Plaza del Mercado (Rynek), de estilo gótico. Rodeada de aristocráticas y ordenadas hileras de bonitas casas de colores que le dan un aspecto de ilustración de cuento, es el lugar de encuentro de cafés y restaurantes donde se ofrece la gastronomía tradicional y las cervezas típicas de la región. Junto a la plaza, también se ve el edificio municipal (Ratusz), construido en el siglo XIII.

A medida que se camina se van encontrando también fotografías en los muros con imágenes antiguas de calles y construcciones bombardeadas que recuerdan cómo quedó la ciudad. Es el caso de la Catedral de San Juan Bautista que, tras la Segunda Guerra Mundial fue reconstruida y sólo conserva su pórtico medieval original. Se accede a ella cruzando el puente de Most Tumski, con sus barandas llenas de candados.

Imperdible es pasear por la plaza Solny, que es una belleza en cualquier época del año, aunque en primavera también es realmente una maravilla contemplar los coloridos puestos de flores combinados con los tonos de las fachadas de los edificios barrocos.

No se puede estar en Breslavia y no buscar por sus calles y plazas las pequeñas estatuas de los gnomos, duendes o enanos llamados krasnale. Son más de 200 figuras de bronce repartidas por la ciudad. Estos ‘enanitos’ surgieron en la década de los 80 como una manera de protesta contra el régimen comunista imperante. En el 2001 decidieron recuperar la iniciativa como parte de un atractivo turístico y colocar cientos de krasnales poor la ciudad. Se encuentran al azar en veredas, calles, ventanas, portales, y cada uno cuenta una historia diferente; por ejemplo, hay un cartero, barrendero, bombero, farmacéutico, profesor, un prisionero, un fotógrafo, un profesor y hasta un turista despistado. Dicen que hay que encontrar al menos 7 para atraer la buena suerte.


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