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ENTREVISTA

/Abril 2019

CASA etc >> El Mercurio de Valparaíso

Adrie y Alfons Kennis, paleoartistas

Reconstruyendo el Pasado

Traer de vuelta a nuestros ancestros como personas vivas, tangibles y creíbles es el trabajo de estos gemelos holandeses, publicado en National Geographic y exhibido en varios museos del mundo.

Texto: Marisol Ortiz Elfeldt Fotos: Gentileza Kennis & Kennis
CASA etc >> El Mercurio de Valparaíso

Apasionados y vibrantes, los hermanos Kennis hablan con entusiasmo sobre el trabajo que aman y sobre cómo transformaron su fascinación infantil hacia los animales prehistóricos y la gente del pasado en un trabajo mundialmente reconocido. Sus reconstrucciones de antiguos humanos son hechas con un realismo que nadie más logra, ilustran revistas y libros, y se exhiben en importantes museos como el Natural History Museum, de Londres, o el Moesgaard Museum, en Dinamarca. Su obra no deja a nadie indiferente.

CASA etc >> El Mercurio de Valparaíso

– ¿Cómo llegaron a esta profesión?
No éramos buenos estudiantes y sólo queríamos dibujar. Nuestro tema favorito era los animales prehistóricos. Cuando teníamos 7 años, nuestros padres nos regalaron una enciclopedia dedicada a la evolución humana. Nos quedamos fascinados con los nombres y las diferentes etapas en la transformación de las caras de nuestros antepasados. En particular, nos influyó mucho el estilo rudo e impresionista del arte de Zdenek Burian, un paleoartista checo, con su increíble lienzo de un hombre de Neandertal en el paisaje de la antigua Alemania. Durante unas vacaciones familiares visitamos ese mismo paisaje y quedamos cautivados por su atmósfera y el sentimiento de estar ahí, en ese lugar exacto. Poco a poco tuvimos acceso a más libros y películas sobre animales prehistóricos y seguimos dibujando rostros humanos, pero también muchos mamíferos extintos. De esa manera nos pusimos en el camino hacia nuestra actual profesión, a partir de la pasión de nuestras vidas.

– ¿Estudiaron en algún lugar o son autodidactas?
Estudiamos en una escuela de arte y, al terminar, nos hicimos profesores de arte. El paleoarte no es una carrera como tal, así que fuimos principalmente autodidactas, partiendo de un trasfondo artístico. Empezamos haciendo ilustración y más tarde nos implicamos en libros sobre evolución humana, donde tuvimos que hacer muchas réplicas de cráneos y rostros. Eso nos dio mucha experiencia y conocimientos.

– ¿Cómo es el proceso de trabajo?
Tenemos un estudio en nuestra ciudad natal, Arnhem. No somos científicos, así que la primera parte de nuestro trabajo implica trabajar con especialistas y estudiar los fósiles con ellos. Hay que viajar e investigar mucho y compartir información. Después escaneamos y sacamos moldes de los fósiles. Juntamos todas las piezas y montamos el esqueleto colgando los huesos con alambres; esto nos permite ajustar la perspectiva, la postura y las medidas, y entonces empezamos a esculpir sobre esta base. Es importante refinar detalles y lograr las expresiones faciales correctas. Cuando mucha gente se implica en el proceso creativo, todo el mundo opina y al final no se consigue nada. Nos gusta esperar a que el trabajo esté casi terminado antes de mostrarlo y tener el feedback.

– ¿Cómo se sienten sabiendo que su trabajo hace reflexionar sobre cómo nuestros ancestros eran y vivían?
Ver la forma en que la gente reacciona a nuestro trabajo en los museos es fantástico. La gente posa, interactúa, se hace selfies, conecta con las esculturas. Todas nuestras reconstrucciones miran al visitante y tienen posturas relajadas, casuales. Esto las hace más creíbles, más humanas. Tú las miras y ellas te miran a ti. Estás viendo a alguien que podría ser tu sobrino, tu tía, la gente siente eso. Es genial. Queremos que nuestras reconstrucciones posean buenas expresiones y cuidamos mucho la calidad y exactitud del resultado. Evitamos totalmente ese look del cliché de cavernícola. Eso es muy importante para nosotros, representar gente del pasado que sea creíble.

– ¿Cuánto tiempo les lleva producir una pieza?
Normalmente nos lleva al menos 7-8 meses producir una escultura acabada, pero depende de la complejidad de la pieza. Recrear el esqueleto completo lleva más tiempo que reconstruir sólo la cabeza. De todos modos, es un proceso largo que implica muchas tareas y habilidades distintas.

– ¿Qué materiales utilizan?
Trabajamos con gran variedad de materiales para esculpir, como resinas de impresión 3D (para recrear huesos), silicona (para cartílagos), arcillas o ceras de parafina (para músculos), cuerdas e hilo (para arterias y venas), arcilla y silicona en capas (para la piel). Una vez finalizada la escultura, sacamos un molde del modelo de arcilla y hacemos una réplica en silicona.

– ¿Cómo logran diseñar con tanta perfección personas y animales que existieron en la realidad, pero que ya no están en el planeta?
Cuando reconstruimos a nuestros ancestros, nos basamos en los simios y los humanos que viven hoy, y en su entorno. Es complejo, porque actualmente no existen humanos comparables viviendo de la forma en que nuestros ancestros más antiguos lo hacían. Muchos detalles no se conocen, como la transición del aspecto simiesco al aspecto humano en la distribución del pelo o la forma de la nariz, por ejemplo, así que tenemos que hacer conjeturas. También están las técnicas modernas de ADN que dan pistas importantes, como que los primeros Homo Sapiens (nosotros) que llegaron a Europa tenían pieles oscuras y ojos azules. Hay detalles sutiles que son muy importantes para dar “ese toque” de realismo, como el peinado y la expresión. Para conseguir ese aspecto ‘vivo’, estudiamos los gestos y apariencias de gente real, sobre todo de tribus modernas. Por ejemplo, la tribu de los papúes (Nueva Guinea) no viste ropas, pero no se sienten desnudos; transmiten una actitud digna y segura que te hace olvidar que están desnudos en la selva. Tratamos de rescatar esa misma impresión en nuestras reconstrucciones.

– ¿Alguna anécdota curiosa?
Una de las cosas más curiosas sucede cuando mostramos una reconstrucción de cuerpo entero que está desnuda. Hicimos una mujer neanderthal cazando para National Geographic, y la edición de Texas se opuso. Tuvimos que reajustar la postura para ocultar el pecho y el pezón en las fotografías para la revista.

– Finalmente, ¿qué opinan de las implicaciones del paleoarte?
El paleoarte está constreñido por la necesidad de ser fiel y exacto a los datos científicos disponibles. De modo que tal vez la mayor influencia esté en la estética. El paleoarte hace que la gente sienta una reacción visceral hacia un mundo que ya no existe ni volverá a existir jamás y eso es muy poderoso y estimulante.

*Especial agradecimiento al Doctor en Biología Sergio Pérez, de la Universidad Complutense de Madrid.