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TENDENCIAS

MARZO/2017

CASA etc >> El Mercurio de Valparaíso

Viñas Emergentes

LA PASIÓN POR EL VINO

En pleno proceso de vendimia, La Recova, Hoops, Herrera Alvarado y Raab, se caracterizan por elaborar y producir en sus propias tierras, donde ponen toda la pasión, amor y entrega que da como resultado vinos de extraordinario sabor, aroma y color.

Por Paula Chávez Garrido / Fotografías Sofía Musa Muencke
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Epoca de mucho movimiento y trabajo, es lo viven por estos días estas cuatro viñas que se encuentran preparando el proceso de recolección de la uva para los primeros días de abril, excepto Viña Herrera Alvarado, que ya comenzó y que para el próximo mes espera cosechar la cepa país que es la que estaría faltando.
Ubicadas en Casablanca, Valle del Maipo y Quilpué, La Recova, Hoops, Herrera Alvaro y Viña Raab, respectivamente, son viñedos con producciones de botellas acotadas, elaboradas con procesos totalmente artesanales, sin la utilización de químicos y agrotóxicos. Atendidos por sus propios dueños y entregando a los visitantes una apuesta de enoturismo personalizada y única para recorrer, aprender y degustar las cepas que cada uno produce.

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La Recova: El Sauvignon Blanc más aromático de Casablanca
Está viña boutique, se encuentra emplazada en el sector de El Estero en Casablanca, su dueño el brasileño David Giacomini, comenzó la producción de vinos hace un par de años, luego de un largo proceso. “La Recova es un proyecto que nace a partir de los viñedos, que es lo que vino primero. Se plantaron el 2005 y la bodega se construyó el 2014 para iniciar a operar el 2015”.
Produce exclusivamente Sauvignon Blanc y a pesar del poco tiempo que lleva en el mercado, “La Recova”, ya es reconocido por ser una de las mejores etiquetas en su tipo, que se distingue por su especial y único sabor frutoso con aromas a piña, pera blanca y manzana verde, toda una experiencia en boca. Pero cuál es la fórmula secreta que permite obtener un vino de tan alta calidad y de un sabor incomparable. Para David Giacomini se debe al resultado de un mix de condiciones. “El factor del cuidado de la buena uva, cuando tienes un buen terroir, el clima, suelo, densidad de plantación y el factor humano, es la combinación que le da identidad a lo que haces. El terroir es donde está el 80% de nuestro esfuerzo ya que sin una buena uva no se hace buen vino. Es todo tratado manualmente y conocemos a cada una de nuestras plantas. El resultado se ve en la botella”.
Durante el año realizan tour, donde el visitante es recibido con una copa de espumante, puede aprender del proceso de vinificación, recorrer los viñedos y la bodega, para terminar con una degustación y cata de vino con una espectacular vista panorámica del valle desde la terraza. Producen menos de 1.000 cajas al año actualmente y se distribuye directamente en Valparaíso y en algunas tiendas en Santiago y regiones en pequeñas cantidades.

Hoops: La mezcla perfecta de un ensamblaje tinto
La historia comienza hace 20 años cuando el inglés Guy Hooper decide venir a Chile para trabajar en los vinos, así fue como conoció a su esposa María José Herreros y se quedó en nuestro país. Hoy tienen su propia viñedo, “Hopp by Caviahue”, junto a sus hijos, instalada en los terrenos de su casa en el sector de Carampangue de Talagante, en el Valle del Maipo. Es una viña de jardín, cuenta con 626 parras que plantaron el año 2007. “Desde el principio nuestra idea ha sido compartir nuestra pasión por el vino con los amigos y la familia, y producir un vino de alta calidad con un verdadero sentido de lugar y que refleja la gente detrás”.
Hoops produce solo una etiqueta, un ensamblaje tinto con una mezcla de 47% de Malbec, 38% de Petit Verdot y un 15 % de Carmenere. El resultado es un vino casero de excepcional sabor que Gay Hooper lo define como, “un vino natural, familiar, honesto, auténtico, suave, fresco, frutoso y fácil de tomar que se destaca por su personalidad”.
Cultivan las uvas en forma orgánica, hacen todo a mano, con mínima intervención, procesado de manera artesanal. Su producción anual es de 300 a 600 botellas y se distribuye en forma directa, a tiendas especializadas, bares de vino y restaurantes y a clientes privados.
La familia Hoops tiene abierta las puertas de su casa para recibir a los visitantes que quieran aprender y conocer más sobre el fascinante mundo del vino. El tour incluye un recorrido por los viñedos, por la bodega de vinificación, una explicación del proyecto, de cómo se hace el vino de manera natural, seguido por una cata de dos cosechas acompañada por una tabla de queso.

Herrera Alvarado: Para rescatar la cepas tradicionales
El matrimonio compuesto por la ingeniero agrónomo, Carolina Alvarado y Arturo Herrera, iniciaron la aventura de su propia viña “Herrera Alvarado”, hace 11 años inicialmente en la zona de Los Perales y ahora se encuentran en el Fundo San Jorge del Sol, en Quilpué, en una casa quinta donde los viñedos datan de más de cien años. “Somos viñateros orgánicos, que en conjunto con nuestros hijos Adolfo, Franz y Mateo hacemos de este arte una forma de vida. Terminamos de vendimiar para el 10 de abril, y nos queda la uva país que es la más tardía”, nos cuenta Carolina Alvarado sobre el proceso de la vendimia que ya comenzaron hace un par de semanas.
Producen 4.000 botellas, dependiendo de la temporada, “como son sistemas orgánicos nos encontramos con diversas situaciones que se deben ir manejando, “la naturaleza manda” no es exigir a la planta más de lo que puede dar, así ella otorga armonía en las uvas, para mostrar su generosidad en bodega. Nuestros vinos naturales florecen de las cepas Pinot Noir, Sauvignon Blanc, Chardonnay, y País, y en la actualidad estamos replantando algunas cepas autóctonas del valle, como Pastilla del Belloto, Rosa de Curtidilla, San Francisco, las que nos llevan a una diversa historia de sabores y aromas en los vinos”.
Para Carolina Alvarado la clave de lo que hacen es el amor, el cuidado en el proceso vitivinícola, y la pasión que tienen porel vino. “Nuestra filosofía de trabajo, consiste en rescatar lo mejor de la naturaleza y del ser humano y tratar de llevarlo a una botella, para que cuando la persona pruebe el vino, logre identificar los aromas, sabores y la autenticidad de cada cepa. Nuestros procesos de vinificación, cuentan con mínimas intervenciones, no se utilizan ni químicos, tampoco tecnologías que puedan alterar un proceso natural que se viene realizando desde hace miles de años, “la fermentación”. Esto permite que el terroir se exprese honestamente, ya que las uvas llevan toda la sabiduría, no hay disfraces, no hay maquillajes”.
En estos momentos se encuentran preparando la “Fiesta de la Vendimia”, en colaboración con el Departamento de Cultura del Municipio de Quilpué que se realizará el 1 de abril. Al respecto Carolina explica: “Será el encuentro con nuestra gente y todos los que quieran participar, de 7 viñas del Valle y 3 invitadas, todos vinos realizados con mínimas intervenciones con uva orgánica”.
Además, se encuentran trabajando en un proyecto del rescate de las cepas tradicionales de la zona.
La venta se realiza en la propia viña y cada domingo hacen catas sociales, donde sin costo los visitantes, amigos y sus invitados llegan a conocer los viñedos. Además, se encuentran en algunas vinotecas y tiendas especializadas en Santiago y también realizan algunos envíos a Francia e Italia a clientes que ya conocieron el producto.

Viña Raab: Impulsado la producción de la Sidra
Ubicado en el Fundo San Jorge en Quilpué, Viña Raab, es un viñedo orgánico familiar liderado por el ingeniero agrónomo, Daniel Raab, que produjo durante casi 20 años una gran variedad de etiquetas, chardonnay, vino dulce, vino rosé, sparkling wine blanc, sparkling wine rosé, oporto y pinot noir. Sin embargo su dueño Daniel Raab quiso dar un giro al negocio y emprender un proyecto nuevo con la producción de Sidra de manzana que lo tiene muy contento y motivado.
En octubre del año pasado la Pontificia Universidad Católica de Santiago organizó un concurso cervezas, hidromieles y sidras. En la categoría de sidra, resultó ganador, donde participaron 22 productores provenientes de Puerto Varas, Valdivia, Curicó, Santiago y Quilpué. Orgulloso y muy contento, Daniel Raab, relata: “tuve el honor de sacar medalla de Oro. El plus de mi sidra es porque el proceso del vino, proviene de manzanas orgánicas cultivada en Lo Orozco y hago una segunda fermentación, como si estuviera haciendo espumante. Esas son las características más importantes, por una parte el método tradicional y materia prima de primer nivel. Royal Gala, Pink Lady y Granny Smith combinado con mucha pasión y rigor científico”.
El espíritu inquieto tiene a Daniel Raab con nuevos proyectos para crear una variedad de Sidra de pera que en Francia se conoce como “Poiré”. Además, está trabajando en una variedad de espumante de cereza que está en proceso para sacarla al mercado a fin de año.
El desafío es instalar esta variedad de vino con un porcentaje más bajo incluso que los espumantes. Su grado de alcohol varía de un 6% a un 8% mientras que el espumante bordea el orden del 12%. El desafío para Daniel, es ir instalando progresivamente la tendencia en el consumo de esta variedad, que por su ligereza, sabor y grados alcohólicos, es mucho más suave, sobre todo en estos tiempos donde los consumidores se preocupan cada más de lo que toman. La sidra Raab se encuentra disponible a la venta directamente en su parcela y también se puede encontrar en un par de locales de Quilpué, incluida la Boutique del Vino.


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