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LUGARES

/Agosto 2018

CASA etc >> El Mercurio de Valparaíso

Enoturismo en el Valle del Aconcagua

Historia y pasión por los viñedos

Tierras de gran carácter que albergan una tradición vitivinícola con parras que datan del siglo pasado y un grupo de viñateros que unidos por el amor a la vid se agrupan para potenciar una ruta ancestral de vinos, es lo que se encuentra en el Valle del Aconcagua en la Región de Valparaíso. Un destino que ofrece un paisaje único, rodeado por el imponente cordón montañoso y el río Aconcagua, entregando suelos fértiles que producen vinos extraordinarios, algo que solo el terroir de este valle puede dar.

texto y fotos: Paula Chávez Garrido
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Cuando me enteré de que los viñateros del Aconcagua se habían asociado para potenciar el desarrollo del enoturismo del Valle, quise ir a conocer esta zona que además tiene fama de producir excelentes vinos.
Luego de una hora y media de viaje desde Viña del Mar, llegamos a destino, afortunadamente el clima nos acompañó y tuvimos un fin de semana totalmente soleado, instancia ideal para disfrutar este paisaje con todos sus contrastes de colores. De fondo la imponente cordillera totalmente nevada con un blanco pristino y alrededor los tonos verdes y ocres adornado con el imponente azul intenso del cielo.

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Como disponíamos de solo dos días para recorrer, hicimos una ruta para conocer cuatro de las siete viñas pertenecientes a la asociación. Comenzamos el recorrido en Viña Escorial.

Versatilidad de cepas

Ubicada en la comuna de Panquehue perteneciente a la Provincia de San Felipe se encuentra “Viña Escorial”, proyecto a cargo de la Familia Espinosa Cortés que busca recuperar el patrimonio histórico familiar de la antigua Hacienda El Escorial de Panquehue fundada por Santiago Carey, abuelo de Rodrigo Espinosa Carey, quien nos recibe para contarnos con gran entusiasmo y orgullo que es la viña con más cepas del valle. Son 13 en total, en cepas tintas produce Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Syrah, Petite Sirah, Malbec, Sangiovese, Petit Verdot, Zinfandel, Grenache, Pinot Noir. En cepas blancas, Chenin Blanc, Gewurstraminer y Muscat. Es además el viñedo más antiguo de los “Viñateros de Aconcagua”, sus parras datan del año 1880 y es la segunda más antigua después de Viña Errázuriz que fue creada en 1870.

El tour incluye un almuerzo, una visita por las instalaciones y la joyita es su cava subterránea que contiene las botellas más antiguas del Valle, que alberga vinos tintos de 1931 y 1942 y vinos blancos del año 42 y 43, además de aguardiente perfectamente conservado de 1949. En este espacio realizan las catas, cenas, almuerzos y presentaciones, donde lo mejor es observar estas botellas con casi 100 años de antigüedad que guardan historia y tradición vitivinícola.

Durante la cata, probamos la cepa tinta Grenache, de extraordinario estructura, sabor y aroma y aunque los vinos dulces no son de mi preferencia, me sorprendo con el Late Harvest, que se siente más fresco y suave con una acidez perfecta en boca. Don Rodrigo no para y en estos días se encuentra produciendo un Vino Licoroso llamado “Syport”, que es un vino estilo vino de Oporto, un clásico europeo de todos los tiempos que por supuesto probamos y con eso cerramos nuestra visita a la primera viña.

Amor por el terroir

Continuamos en “Flaherty Wines” que se encuentra a solo 15 minutos de nuestro primer destino. Ahí nos espera Ed Fhayerty en la entrada de esta casa patronal de la antigua hacienda “Fundo El Magnolio” que data aproximadamente del año 1900. Aquí trabaja junto a su esposa Jennifer Hoover, a quien vemos en pleno, atendiendo a un grupo de turistas que previa reserva disfrutan de un almuerzo que solo por el delicioso aroma, sabemos que estuvo exquisito.

Así vemos como este matrimonio de norteamericanos que llegaron a Chile en 1993 desde California, hacen un equipo perfecto. Ed, se encarga de la producción y comercialización de los vinos y Jennifer de cocinar, preparar los almuerzos y de toda la parte de relaciones públicas y redes sociales. Una combinación perfecta donde se nota y se siente el amor por las tierras del Valle de Aconcagua.
En esta viña boutique se producen excelentes ensamblajes tintos, gracias a su clima excepcional, producen blend de taninos suaves y de intensos aromas a frutas. Esta aventura que comenzó con la producción de 1.200 botellas en su primera cosecha, en la actualidad suman 50 mil anualmente.

En el sector de la tienda de venta de vinos, que también está habilitado para catas, probamos su vino ícono “Flaherty”, un potente ensamblaje de cinco cepas. Con un 50% deSyrah , 29% de Cabernet Sauvignon, 15% Petite Sirah, 4% Tempranillo y un 2% Malbec. Mientras Ed nos va explicando la esencia y detalles de este extraordinario blend, llega un señor a comprar 2 cajas de vinos. Aprendimos, recorrimos la bodega y las instalaciones y degustamos los vinos, así que dejamos al dueño de casa feliz atendiendo al cliente.

Ya atardece y es el momento perfecto para terminar el día y continuar en dirección a San Felipe, que se encuentra a 5 minutos de Flaherty Wines. Alojamos en “Hotel Brava”, un cómodo hotel boutique emplazado en pleno centro de la ciudad y estratégicamente ubicado ideal para quedarse un fin de semana, descansar y recorrer los diversos viñedos que el valle ofrece.

Un pasado glorioso

Al día siguiente al mediodía, nos recibe Felipe Cruz, descendiente directo de la familia “Sánchez de Loria”, que fundó este viñedo en el año 1890. Emplazado en un terreno con 30 hectáreas de superficie, el lugar conmueve con su hermoso e imponente paisaje. Al estar aquí es como transportarse en el tiempo, sobre todo al recorrer la casa, de construcción colonial de adobes con maderas nobles, conservando gran parte de su estructura original.

Mientras respiramos el aire cordillerano, y la quietud que solo el campo puede dar, admiramos las parras que producen las variedades de Cabernet Sauvignon, Petit Shiraz, Sauvignon Blanc y Viognier y Moscatel. Luego nos sumergimos en el pasado, caminando por los recovecos de la bodega que conducen a un almacén que aún guarda diversas herramientas que se usaban hace más de 100 años en el proceso de producción de los vinos. Continuamos por las habitaciones de la casa que conserva en muy buen estado los elegantes muebles y cuadros de esa época.

Terminamos el tour en uno de los salones principales perfectamente calefaccionado, probando sus muy bien logrados y elegantes vinos de gran estructura y aroma. Comenzamos con una cepa blanca. Un Viognier Gran Reserva, Cosecha 2015. De color amarillo de mediana intensidad con reflejos dorados. En nariz evoca los aromas a damasco, plátano y naranja, junto a las notas tostadas que aportan las barricas de roble. Finalmente probamos el Cabernet Sauvignon Gran Reserva, cosecha de 2015, un vino que nos sorprende por su gran calidad, sabor y estructura, de notas a frutas rojas, negras y especiadas.

Un sueño hecho realidad

A solo 5 minutos del viñedo Sánchez de Loria se encuentra “Viña von Siebenthal”, creada por el abogado suizo Mauro von Siebenthal, que enamorado de estas tierras decide dar un giro a su vida y dedicarse a su mayor pasión que tuvo desde pequeño. Su pareja y encargada de los tours en la viña, Soledad Latorre, nos cuenta que Mauro tenía 15 años cuando conoció este fascinante mundo del vino y con esa idea creció, hizo su vida y cuando llegó el momento de dar un giro, escogió nuestro país para dedicarse a la producción de vinos de alta gama.

Este proyecto comenzó a gestarse hace exactamente 20 años cuando se plantaron las primeras parras en el año 1998. Dos años más tarde decide continuar con la segunda etapa construyendo una bodega perfectamente interconectada. El buen gusto y estilo refinado de Mauro, dio como resultado, una construcción estilo de casona de campo con elegantes y coloridos muebles y acogedores adornos, donde además se realizan las catas y almuerzos y previa reserva.

Hoy Viña von Siebenthal produce 6 vinos tintos y un blanco, con una producción de 190 mil botellas anuales, de las cuales el 50% se exporta y el otro 50% se distribuye en Chile a través de La Vinoteca, siendo su vino ícono “Tatay de Cristóbal”, un elegante ensamblaje con 10% de Petit Verdot y 90% de Carmenere. Un vino de aromas complejos, intenso y elegante en boca.

El día ya termina, el tiempo es poco y hay mucho más que conocer y visitar en esta zona, quedan pendientes 3 viñedos de la Asociación, las Viñas Narbona, Peumayen y San Esteban, que sin duda dejaremos dentro de la bitácora de viaje, para un próximo recorrido.


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