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ENTREVISTA

/2018

CASA etc >> El Mercurio de Valparaíso

Luca Stanzani

EL ÚLTIMO LUTHIER DE BOLOGNA

Sus instrumentos los tocan grandes músicos, como también en orquestas sinfónicas, todos con requerimientos especiales. Pero Luca se hizo mundialmente conocido por la guitarra que confeccionó a pedido personal del afamado ganador de 20 Grammys, el jazzista Pat Metheny. Este luthier es el último de una familia dedicada a este oficio. Tiene su taller en una pequeña calle en Bologna y no cambia la manera artesanal de hacerlos por nada.

Texto y Fotos: Marisol Ortiz Elfeldt
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En la pequeña Via Orfeo, se escuchan los ‘Buon giorno, Maestro’ de quienes pasan frente al taller donde Luca Stanzani confecciona sus instrumentos a pedido. Él sonríe amable y saluda con la mano. Suena una música africana en el ambiente atiborrado de instrumentos, plantillas en madera, fotos y herramientas. Comenzó su carrera en 1988 aunque señala que probablemente nació con este oficio integrado en su ADN. Su padre, Carlo, ha sido un eje importante en el desarrollo de lo que le apasiona: crear y ver nacer de algo inanimado, como es la madera, un objeto capaz de convertir sueños en realidad. Hoy es conocido en el ámbito como uno de los mejores fabricantes y restaurador de instrumentos de música. Aunque se define especialista en Bajos, Bajos dobles, guitarras eléctricas y guitarras de jazz, elabora el instrumento que le pidan.

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¿Cómo te convertiste en luthier?
Fue en el año 1988 en que decidí unirme a mi padre en el taller para fabricar y restaurar instrumentos de música. Ahora ya trabajo solo, la verdad es que las relaciones padre-hijo nunca son fáciles, pero reconozco que gracias a él me convertí en lo que soy hoy.

Aun cuando eres muy conocido en el ámbito, saltaste a la fama por haber fabricado la guitarra de Pat Metheny con una serie de requerimientos especiales, ¿cómo fue esa experiencia?
Bueno, partí con la guitarra de Paolo Angeli, un guitarrista italiano de Cerdeña. Era un proyecto muy importante al que en un principio mi padre y yo nos negamos debido a la extravagancia de las peticiones que Paolo nos hizo. Pero finalmente decidimos aceptar el desafío y construimos un instrumento único. ¿Por qué menciono esto? Porque justamente nos preparó para elaborar el prototipo de la guitarra que Pat quería que le hiciéramos. Fue un proyecto muy complejo pero al final Pat quedó feliz con el resultado.

¿Además de estos trabajos, a qué otros músicos les has fabricado instrumentos?
Le he confeccionado a muchísimos, entre otros al primer violín de la Orquesta Sinfónica de Tokio, pero principalmente a artistas italianos de la talla de Paolo Conte, Gianni Morandi, Jimmy Villoti, Giancarlo Bianchetti, Ares Tavolazzi, Biagio Antonacci y muchos más. Es una larga lista. Me buscan porque todos mis trabajos son únicos, específicos y algunos con requerimientos muy sorprendentes. Me siento orgulloso de satisfacer las exigencias, a veces, muy curiosas de mis clientes que tocan diferentes tipos de música.

En materia de manufactura ¿Confeccionas tú todas las partes o tienes ayuda?
Hago todo yo, desde escoger los tipos de árboles. En Italia el abeto de Douglas y el roble o encina son maderas muy apreciadas para construir violines por ejemplo. La mayor parte de mis maderas las traigo del Valle del Fiemme o de Bosnia. Me gusta mojar la madera para ver su veta y así confeccionar un instrumento a la vez útil y hermoso.
¿Cómo ves tu oficio hoy en día?
¡A mí me encanta! Es lo que me gusta hacer, pero está siendo increíblemente difícil competir con los productos chinos que alteran este mercado, por lo baratos, aunque no sea la misma calidad del que se hace a mano como lo hago yo. Me preocupo de escoger la madera adecuada, trabajo con los mejores materiales, me es imposible ‘venderme’ a lo comercial si eso significa transar por algo de menor calidad, simplemente no puedo.

¿Y la tecnología no tiene un espacio en la manera de hacer las cosas?
Yo me quedé con lo antiguo, la manera tradicional, cada instrumento lo confecciono a mano, lo toco, lo acaricio, lo siento, lo hago nacer de la madera, siento su sonido. No, la tecnología no va a encontrar ningún espacio en mi taller.

¿Entonces, crees que hay todavía lugar para la manera en que haces tu trabajo en el mundo de hoy?
No mucho la verdad. Hoy lo que es hecho a mano es poco apreciado. Hay lugares como Francia y Estados Unidos donde aún se valora este arte pero cada vez es menos.

En esta línea de familia de luthiers… ¿quién va a ser el próximo?
Lamentablemente no tengo un descendiente que quiera continuar con esta profesión, así que pareciera que soy el último.


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